Jorge Murrieta:
Federico Vilar: Felicidades, muchas felicidades, pero sobre todo gracias, muchas gracias porque en este mundo globalizado donde, con dinero baila el perro, has demostrado que el romanticismo, como diría el eterno Carlos León, aún no ha rodado a la alcantarilla. Gracias, Federico, por demostrarle al torcido medio futbolístico de nuestro país que todavía existen deportistas que enaltecen los valores de su profesión, tales como el respeto a la afición y la lealtad a los colores que te hicieron grande. Porque desechaste ofertas de clubes grandes a nivel mundial, como Boca Juniors y San Lorenzo de Almagro y una, muy jugosa, del Cruz Azul. Habrías sido, Federico, el traspaso más sonado de los últimos torneos, pero antepusiste tus principios, pensaste en tu familia y en tu gente. Sacrificaste una mayor estabilidad económica y no cambiaste el pan de cada día por el sueño de tu vida. Eres, lo digo sin recato ni temor alguno, el arquero más grande que ha llegado a México desde Miguel Marín, a quien emulas con tu vistosa indumentaria. Y ahora ocupas ya un lugar muy especial en la memoria colectiva de todo el atlantismo. Eres, querido Federico, el último romántico del futbol mexicano y tienes muy bien ganado tu lugar en el Olimpo del otrora "equipo del pueblo". Hoy más que nunca, atlantistas, eleven al cielo su grito de batalla y que baste un "Les guste o no les guste" para que todos, absolutamente todos, recuerden tus pocos, pero excelsos días de gloria.
miércoles, 17 de junio de 2009
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